La factura de la luz es uno de los
gastos fijos del hogar que más ha
subido en los últimos años. La buena
noticia es que hay medidas concretas
que puedes aplicar hoy mismo y que
tienen un impacto real en lo que
pagas cada mes, sin necesidad de
grandes inversiones ni de pasar frío
ni calor.
El primer paso: saber en qué gastas
Antes de reducir el consumo conviene
saber de dónde viene. En un hogar
español medio la distribución aproximada
es la siguiente:
La climatización, tanto calefacción
eléctrica como aire acondicionado,
representa el mayor gasto, en torno
al 40 o 45% de la factura en los
meses donde se usa. El agua caliente
supone aproximadamente un 20%.
La iluminación un 15%. Los electrodomésticos
de uso frecuente como lavadora,
lavavajillas y frigorífico otro
15%. El resto corresponde a televisores,
cargadores y aparatos en standby.
Conocer esta distribución ayuda
a priorizar. Si quieres reducir
la factura de forma significativa,
la climatización y el agua caliente
son donde más margen hay.
Climatización: el mayor gasto
Cada grado que subes el termostato
en invierno o que bajas en verano
supone aproximadamente un 7% más
de consumo. En invierno lo ideal
es mantener la temperatura entre
19 y 21 grados durante el día y
bajarla a 15 o 16 por la noche.
En verano no bajar del aire acondicionado
de 24 o 25 grados.
Los ventiladores de techo o de pie
consumen entre 20 y 70W, frente
a los 1500W o más de un aire acondicionado.
Usarlos en combinación con el aire
permite subir el termostato unos
grados sin perder sensación de
confort, reduciendo el consumo
considerablemente.
Sellar bien las ventanas y puertas
para evitar pérdidas de calor en
invierno o de frío en verano es
otra medida que no cuesta nada
y que tiene un impacto real en
el consumo de climatización.
El agua caliente
Si tienes calentador eléctrico de
acumulación, programa el encendido
para que caliente el agua en las
horas valle, cuando la electricidad
es más barata. En la mayoría de
tarifas con discriminación horaria
la electricidad es más económica
de noche.
Bajar la temperatura del calentador
a 60 grados en vez de tenerlo al
máximo también reduce el consumo
sin que notes diferencia en el
uso diario.
Instalar un reductor de caudal
en los grifos y la ducha es una
de las medidas con mejor relación
coste-beneficio: cuesta menos de
10 euros, reduce el consumo de
agua caliente entre un 30 y un
50% y no se nota prácticamente
en el confort.
Iluminación
El cambio a bombillas LED es la
medida más conocida y sigue siendo
una de las más efectivas. Una bombilla
LED consume entre un 75 y un 80%
menos que una incandescente para
la misma cantidad de luz. Si todavía
tienes bombillas antiguas en algún
punto de la casa, cambiarlas es
una inversión que se amortiza en
pocos meses.
Apagar la luz al salir de una habitación
parece obvio pero en la práctica
muchas personas no lo hacen de
forma consistente. Los interruptores
con temporizador o con sensor de
movimiento en zonas como pasillos,
baños o escaleras resuelven este
problema de forma automática.
Electrodomésticos: pequeños cambios, ahorro real
La lavadora consume mucho más en
programas de alta temperatura.
Lavar a 30 o 40 grados en vez de
a 60 puede reducir el consumo del
lavado hasta un 50%. Los detergentes
actuales están formulados para
funcionar bien a bajas temperaturas,
así que la ropa queda igual de limpia.
Poner la lavadora y el lavavajillas
siempre con carga completa en vez
de a medias reduce el número de
ciclos y por tanto el consumo total.
El frigorífico es el electrodoméstico
que más consume porque está encendido
las 24 horas. Mantener la temperatura
entre 3 y 5 grados en el frigorífico
y entre menos 15 y menos 18 en
el congelador es lo óptimo. Limpiar
las bobinas traseras del condensador
una vez al año mejora su eficiencia.
Y no abrir la puerta más tiempo
del necesario reduce el trabajo
que tiene que hacer el compresor
para recuperar la temperatura.
El consumo en standby
Los aparatos en standby, esos que
tienen un piloto rojo encendido
indicando que están en espera,
consumen electricidad de forma
continua aunque no los estés usando.
Por separado el consumo de cada
uno parece insignificante, pero
sumados pueden representar entre
el 5 y el 10% de la factura anual.
La solución más práctica son las
regletas con interruptor. Conectas
el televisor, el decodificador,
la consola y el router secundario
a la misma regleta y con un solo
botón los apagas todos de golpe
al irte a dormir o salir de casa.
La tarifa: a veces el problema no es el consumo
Si tienes una tarifa sin discriminación
horaria estás pagando lo mismo por
la electricidad a las tres de la
tarde que a las tres de la madrugada.
Cambiarse a una tarifa con horas
valle y adaptar el uso de los
electrodomésticos de mayor consumo
a esas horas puede suponer un ahorro
significativo sin cambiar nada
en el hogar.
Productos que pueden ayudarte
Un enchufe inteligente con medidor
de consumo, que te permite saber
exactamente cuánto consume cada
aparato y programar su encendido
y apagado → Ver en Amazon
Una regleta con interruptor individual
para cada toma, perfecta para eliminar
el consumo en standby de varios
aparatos a la vez → Ver en Amazon
Un reductor de caudal para grifo
y ducha, que reduce el consumo
de agua caliente hasta un 50%
sin perder confort → Ver en Amazon
Un termostato programable para
la calefacción, que permite ajustar
la temperatura de forma automática
según el horario del día → Ver en Amazon

Este artículo contiene enlaces de afiliado
de Amazon. Si compras a través de estos
enlaces recibimos una pequeña comisión
sin coste adicional para ti.