Una fuga de agua no siempre se
manifiesta con un charco en el suelo
o agua cayendo del techo. La mayoría
de las fugas son silenciosas y pueden
llevar semanas o meses sin detectarse,
generando un gasto innecesario en
la factura del agua y causando daños
en la estructura de la vivienda que
luego son muy caros de reparar.
Las señales que indican que puede haber una fuga
La factura del agua más alta de lo
habitual sin que haya cambiado el
consumo es la primera señal de alarma.
Si de un mes para otro la factura
sube de forma inexplicable conviene
investigar antes de asumir que es
un error de la compañía.
Las manchas de humedad en paredes
o techos que aparecen sin una causa
aparente también son una señal clara.
A veces aparecen en zonas alejadas
de donde está la tubería porque
el agua viaja por el interior de
la pared antes de aflorar.
El sonido de agua corriendo cuando
todos los grifos están cerrados
es otro indicador muy fiable. Si
en un momento de silencio puedes
escuchar un goteo o un murmullo
de agua hay muchas posibilidades
de que haya una fuga en algún punto
de la instalación.
El suelo o los azulejos que se
levantan sin motivo aparente pueden
indicar una fuga en las tuberías
empotradas bajo el suelo. La humedad
acumulada hace que los materiales
se dilaten y pierdan adherencia.
Cómo comprobar si hay una fuga en tu instalación
El método más sencillo y fiable
para confirmar si hay una fuga es
el siguiente:
Cierra todos los grifos, electrodomésticos
y cualquier punto de consumo de
agua de la vivienda. Asegúrate
de que la lavadora y el lavavajillas
no están en marcha y de que la
cisterna del váter ha terminado
de llenarse.
Localiza el contador de agua, que
suele estar en la entrada de la
vivienda, en el rellano o en la
calle. Anota la lectura exacta
que marca en ese momento. Espera
entre treinta minutos y una hora
sin usar nada de agua. Vuelve a
leer el contador.
Si el contador ha avanzado aunque
sea una pequeña cantidad hay una
fuga en algún punto de la instalación.
Si se ha quedado exactamente igual
la instalación está bien.
Dónde buscar primero
Una vez confirmada la fuga hay
que localizarla. Los puntos más
habituales son:
Las cisternas del váter son la
causa más frecuente de fugas silenciosas.
Para comprobar si la cisterna pierde
agua echa unas gotas de colorante
alimentario o de tinta en el interior
de la cisterna sin tirar de la
cadena. Espera diez minutos. Si
el agua del váter cambia de color
la cisterna está perdiendo agua
hacia el desagüe.
Las juntas y conexiones bajo los
fregaderos y lavabos son otro punto
habitual. Abre el armario de debajo,
seca bien toda la zona con un paño
y coloca papel de cocina alrededor
de todas las conexiones. Deja correr
el agua unos minutos y comprueba
si el papel se moja en algún punto.
Las tuberías vistas en zonas como
la lavandería, el garaje o el trastero
son fáciles de inspeccionar visualmente.
Busca manchas de óxido, zonas húmedas
o depósitos de cal alrededor de
las uniones.
Fugas en tuberías empotradas
Las fugas en tuberías que van por
el interior de las paredes o bajo
el suelo son las más difíciles de
detectar y las que más daño pueden
causar. En estos casos la humedad
en la pared, el suelo que se levanta
o el sonido de agua corriendo son
las únicas pistas disponibles desde
el exterior.
Para localizar exactamente dónde
está la fuga sin tener que abrir
toda la pared existen detectores
de humedad que miden el nivel de
agua en el interior de las paredes
indicando las zonas más afectadas.
Con esta información se puede actuar
en el punto exacto en vez de tener
que picar toda la pared.
Si la fuga es en una tubería empotrada
lo más recomendable es llamar a
un fontanero, ya que la reparación
implica abrir la pared y trabajar
con la instalación general de la
vivienda.

Lo que debes hacer si encuentras una fuga
Si localizas la fuga cierra la llave
de paso individual más cercana al
punto afectado para cortar el suministro
solo en esa zona sin quedarte sin
agua en el resto de la casa.
Si la fuga es importante o no puedes
localizarla cierra la llave de paso
general de la vivienda, que suele
estar en el armario del contador.
Seca bien la zona afectada para
evitar que la humedad se extienda
y cause más daños mientras esperas
a poder reparar la fuga o a que
llegue el fontanero.
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